En silencio.

Te esperé sentada al final de la escalera, al final de un corredor, al final de un volveré más falso que tus besos. Te esperé con una toalla y un abrigo gris para ti, porque soñé que llegabas empapado de tanto correr por la ciudad lluviosa buscando mi casa, y yo sé que no tienes abrigo porque te empecinabas en creer que todos los días era verano. Te esperé con la cena lista y dos copas vacías, supuse que me sabrías perdonar el que de tanta espera acabara bebiéndome ambas. Te esperé acurrucada en el lado izquierdo de la cama, echa un ovillito  (si hasta me creía de lana) para que cuando ocuparas el lado contrario me tejieras y enredaras a ti con abrazos. Te esperé sentada junto a la ventana por la madrugada, pensando que vería tu silueta recortada por el sol naciente. Te esperé en ayunas por si llegabas a preparar café. Te esperé mientras las tostadas se me quemaban. Te esperé de brazos cruzados. Te esperé tirada en el sofá. Te esperé mirando la tele. Te esperé en el umbral. Te esperé bebiendo. Te esperé leyendo. Te esperé soñando. Te esperé sin esperar, porque en el fondo ni quería que volvieras. Por eso te esperé, porque no me interesaba salir a buscarte. Te esperé para no verte más. Te esperé porque no confiaba en ti, ni jamás confié. Te esperé en silencio, y en silencio llegó el olvido y ya no fue necesario esperarte más. 

4 comentarios:

  1. Decir que me ha encantado es poco, de verdad.
    Es genial que escribas tan pero tan tan precioso.

    Abrazo para el frío del verano.

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  2. Entonces ahora seguro que sale y, aunque se cruzen sus pasos, ya no importará.

    (sonrisa de elefante)

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  3. No puedo más que pensar en este poema de Mario Benedetti al palpar tantas ausencias y esperas:
    "Te espero cuando la noche se haga día,
    suspiros de esperanzas ya perdidas.
    No creo que vengas, lo sé,
    sé que no vendrás".

    (Precioso)
    <3

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