XXII

me escondo entre las ondas oscuras de tu pelo,
chiquita y alegre jugueteo entre abrazos
para acabar durmiendo cual niña sobre tu pecho.
niña cansada que llora sus penas,
fundida el alma hasta ser pajarillo
enjaulado en tus costillas.
tendrías que abrirte en canal, solo por mí,
pero dices mi nombre y no logro salir,
¿me dejarás sola, agonizando, aquí?

dices mi nombre, gritas mi nombre,
susurras para que te escuche mejor,
mis alas atrapadas
no pueden contra tus entrañas.
te recorren como plumas
arrancadas mis palabras.
¡suelta al ave,
vomita el cadáver!

No hay comentarios:

Publicar un comentario